-
Mayor vida útil de componentes críticos, gracias a una barrera efectiva contra impactos, abrasión y material contaminante.
-
Reducción de fallas y eventos no programados, evitando roturas de ductos, deformaciones o ingreso de sílice al motor.
-
Menos mantenimiento correctivo, disminuyendo tiempos de detención y costos asociados.
-
Mejor desempeño operacional, evitando acumulación de barro que aumenta el peso del equipo y afecta su eficiencia.
-
Mayor seguridad, al evitar proyecciones que puedan dañar otras partes del equipo o zonas cercanas a la cabina.