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Mayor seguridad del operador, al actuar como barrera ignífuga certificada y resistente a altas temperaturas.
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Reducción del riesgo de incendios, gracias a su capacidad autoextinguible y aislamiento térmico.
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Mayor durabilidad de la cabina, evitando daños por impactos, abrasión o material proyectado.
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Menos fallas operacionales, al minimizar desprendimientos o deformaciones comunes en protecciones estándar.
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Facilitan el mantenimiento, gracias a un diseño estructural robusto y de larga vida útil validado en faenas.